Edgardo Escobar Porras no solo es un camaleón político o un
asolapado tránsfuga. Muy escondida tiene otra maña: no paga sus deudas. Es un “cabeceador”, un “perromuertero”.
Pide préstamos y después no quiere pagar.
Para muestra un botón. Hace algún tiempo, pidió un crédito
de 12,042 soles a la filial de la Derrama Magisterial en Pasco. El préstamo, por supuesto, le fue concedido
sin traba alguna, en los plazos establecidos.
Como por arte de magia, la mañosería de Escobar Porras surgió.
En diciembre de 2013, dirigió una carta anunciado su desafiliación de la
Derrama Magisterial, pero… ¡sin haber terminado de pagar su préstamo!
A junio del 2014, este personaje tiene una deuda impaga de
7,614 soles.
Esta es otra perlita más de este seudo dirigente de los maestros que sirve
de comparsa al senderismo agazapado, y tiene la enorme desfachatez de pretender
inscribir antes las autoridades a un grupete de convenidos bajo el nombre de Federación
Nacional de Educadores del Perú (Fendep).
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